Elecciones, Psuv y socialismo

Por: Euro Faría
Imagen tomada de: La Iguana

El cierre político del año 2013 deja un saldo favorable al proceso
revolucionario. El hecho de haber obtenido esa votación general,
superior a la del 14 de abril en porcentaje, es una demostración de
que el trabajo de calle encabezado por Nicolás Maduro y la defensa del
pueblo frente a la voracidad especulativa, son  positivos. Cobran
mayor importancia estos resultados porque, como sabemos, la derecha
neo-nazi apostaba todo al plebiscito y, muchos “prominentes”, en el
exterior, también lo asumieron como suyo: era un ultimátum al gobierno
de Nicolás Maduro.

Pero, esos resultados municipales, no disipan las preocupaciones que
giran alrededor del partido de la revolución: el PSUV.

Fragmentaciones lamentables se convierten en caldo de cultivo para que
la derecha, con mucha habilidad maquiavélica, haga de las suyas.
Barinas y Maturín nos duelen. El individualismo y el egoísmo siempre
han sido alimentados por la ideología burguesa y todavía, a quince
años de iniciado el proceso revolucionario, nos hacen mucho daño.
Muchos militantes del PSUV están firmemente convencidos de que, “no se
puede avanzar”, si ellos no son candidatos, y eso se pone de
manifiesto, cada vez que hay una confrontación electoral. Si esto es y
sigue siendo así, entonces, tendremos 255 versiones de lo que es el
socialismo bolivariano. Son simplemente proyectos personales. Todo
cuanto se hace o se deja de hacer, tiene que ver con el cómo me
atornillo en el cargo; o cómo me las arreglo para ganar las próximas
elecciones. Es cálculo matemático-electoral. Es la Alcaldía, o
diputado o gobernador. No hemos podido persuadir a nuestros militantes
que lo colectivo priva sobre el interés individual, que estamos en
determinado cargo para servir desinteresadamente a nuestro pueblo y
construir el mundo nuevo, de mujeres y hombres libres. “La gloria
–decía Bolívar- consiste en ser buenos y útiles”.

Como la idea es analizar la eficiencia del PSUV, no aprecio a éste,
abanderado del socialismo, como una estructura compacta, sólida.
Porque el partido de la revolución tiene que ver al municipio, como
parte de un todo que es Venezuela. No hay una línea general en la
mente de la mayoría de los alcaldes. Es por eso que veo con entusiasmo
el empeño que le pone el camarada Maduro en aplicar, como
obligatorio, el Plan de la patria. Se trata de Venezuela y no de
fragmentos de ella. Cumplir con la labor general, desde la
particularidad del municipio.

Ignoro si aún continúa la “línea” de que “nadie enseña a nadie” y
“nadie aprende de nadie”, como puntales ideológicos. Porque, cuando ya
hay caminos andados, es muy diferente a “hacer camino al andar”. El
ensayo y el error serían válidos en otras situaciones, pero no en una
sociedad donde existe el combate por el control del poder tan radical
como es el caso de la Venezuela del 2013. Tratar de ignorar las
experiencias del movimiento emancipador de la humanidad a través de la
historia, para inventar el agua tibia por estos lares, me parece
suicida.

Se arguye que el socialismo real fracasó, y por lo tanto, toda esa
experiencia debe ser echada a la basura. Carlos Marx y Federico Engels
nunca fueron gobierno y, sin embargo, sus teorías sobre el capitalismo
y el mundo nuevo, libre de explotación capitalista,  continúa vigente
hoy más que nunca.

Las recomendaciones de Lenin sobre la constitución del Partido de la
revolución deben ser estudiadas con seriedad, si en verdad queremos
convertir al PSUV en vanguardia de la revolución. En su lucha por
consolidar el poder del pueblo, el Partido revolucionario debe ser
superior en organización y percepción ideológica al aparato de la
burguesía que se intenta desplazar del poder; y, para ganar la
batalla, donde se crean las bases de la sociedad socialista desde el
punto de vista del desarrollo acelerado de las fuerzas productivas. En
todo esto, la revolución debe superar con creces la “eficiencia” de
las relaciones de producción capitalistas, y en eso, el rol
ideológico, la disciplina y el espíritu de sacrifico son los
principales ingredientes para el éxito.

La otra alternativa no tiene que ver con revolución. Es la versión
nihilista, pensando, tal vez que, de esa manera, la confrontación con
el imperialismo y sus lacayos criollos sería más tolerable.

Cuando nuestro Comandante en Jefe Hugo Chávez se decidió por el
socialismo, estaba poniendo proa hacia la destrucción de las
relaciones de producción capitalistas. No hay otro socialismo. A menos
que consideremos, como tal el socialismo francés de Hollande, de
Bachelet en Chile o el socialismo alemán, que ahora hace llave
política con la derechista Merkel para administrar juntos, los
intereses de la burguesía alemana.

Ese no es el socialismo que libera a la clase obrera de la explotación
y deja a la barbarie burguesa a la vera del camino.

Capítulo aparte merece el Gran Polo Patriótico. Es Gran, en los
momentos electorales y, Polo, el resto del tiempo. La política de
alianzas de la dirección del PSUV es mala y no se corresponde con los
tiempos de definiciones ideológicas que requiere en estos momentos
nuestra patria. Tal parece, que estamos más empeñados en convencer a
la derecha de que no somos tan peligrosos, que conformar y consolidar
las afinidades que tenemos con ese sector, siempre consecuente con el
chavismo. ¿Que nuestros aliados ven el mundo diferente a nosotros?,
eso es lo que tenemos que discutir, pero, no a través del canal 8, por
supuesto. Hay que crear espacios para el encuentro, el debate.

I Reunión en 2014 del Sistema Nacional de Formación Simón Rodríguez

(Distrito Capital, 16-01-2014,
Prensa EFAG).-
La formación política e ideológica para la consolidación del
Socialismo Bolivariano es la premisa fundamental para la generación de
conciencia de clase en el pueblo venezolano y para continuar fortaleciéndola se
llevó a cabo en la Asamblea Nacional la I reunión del Sistema Nacional de
Formación Simón Rodríguez, encabezada por el diputado Jesús Faría, Director del
Sistema y de la Escuela de Formación de Cuadros Hugo Chávez, encuentro que
contó con la participación de 16 estados, representados por sus responsables de
Formación del PSUV.

Por el estado Portuguesa asistió
la Presidenta de la Escuela de Formación Argimiro Gabaldón, Tatiana Delgado,
quien junto al equipo reunido allí, analizó los logros obtenidos por el
Sistema durante 2013 y realizó un análisis de la coyuntura política. Lo más
destacado de este análisis fue la interpretación de alcances de la ofensiva
económica y su incidencia en los resultados electorales del 8D; concluyeron que
el año 2013 quedó signado por inmensas dificultades originadas por la
desaparición del Comandante Hugo Chávez y la consecuente arremetida de la
derecha opositora para crear, a raíz de su muerte física, condiciones de
desestabilización política en el país. Cabe aclarar que cuando hablamos de la
derecha venezolana nos referimos a una elite burguesa parásita, rendida a los
intereses económicos de un concierto internacional para acabar con el proceso
revolucionario, que amenaza la persistencia del sistema capitalista en el
planeta.

Las tareas para este 2014
incluyen la cobertura por parte del camarada Jesús y su equipo de apoyo de la
Escuela Hugo Chávez, de los territorios del país pendientes de atender en
materia de Formación. Se tienen previstos durante el primer trimestre del año,
4 cursos de 2 días en los siguientes estados:

Yaracuy – Lara
Falcón – Carabobo
Portuguesa – Barinas
Monagas – Bolívar – Delta Amacuro

El lineamiento político para la formación en todos los estados del
país es realizar permanentemente actividades como charlas, conversatorios y
análisis. Consultar y difundir el contenido de la página Web del Sistema de
Fomación: http://www.formacion.psuv.org.ve/
Además de socializar la existencia de la biblioteca digital que se puede
encontrar en la misma página Web o acceder por medio del siguiente enlace: http://www.formacion.psuv.org.ve/categoria/biblioteca/
Otro contenido de interés para la formación es el análisis de la coyuntura, de
los que se han realizado 19 a la fecha y que son un elemento importante para la
interpretación de la realidad política. La consolidación de varias videotecas
de carácter político en un gran banco audiovisual, disponible para la
complementación de la formación política por medio de cine foros, es también
una tarea en el corto plazo para el Sistema.

Por último, pero no menos importante, quedó
abierto el debate democrático y participativo en todas las estructuras, de cara
a la realización del Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela, que se
llevará a cabo en el mes de julio de 2014. El reto es llevar al seno de este
evento propuestas y análisis para garantizar la consolidación y fortalecimiento
del PSUV como el partido de la revolución. (FIN:
Armando Robledo, PRENSA EFAG)

Textos de Formación Política No. 4. Formación Socio-económica

Formación socio-económica

Régimen económico y vida espiritual de la sociedad
Volvamos ahora a la cuestión de cómo la existencia social, la vida material de la sociedad determinan la conciencia social, la vida espiritual.

Empecemos por las fuerzas productivas. Al perfeccionar los medios de producción y acumular mayores experiencias, el hombre adquiere más conocimientos científicos sobre la naturaleza. Ahora bien tanto en los países socialistas como en los capitalistas se utiliza en el proceso productivo igual maquinaria, mientras que el régimen político, la ideología y los principios morales son radicalmente opuestos. De ahí que sería absurdo deducir ideas y teorías sociales directamente del desarrollo de las fuerzas productivas. La base de las teorías sociales, regímenes políticos y relaciones morales no se la puede buscar en las fuerzas productivas.

¿Qué papel desempeñan las relaciones de producción? Tomemos la sociedad capitalista. Aquí dominan relaciones basadas en la propiedad privada y en la explotación. El sistema político coincide con esas relaciones de producción; el poder del Estado pertenece a la burguesía, la cual ocupa una posición predominante en la economía. La moral burguesa está impregnada de espíritu de lucro, lo que también refleja la esencia de las relaciones de producción en el régimen capitalista: el único móvil del proceso pro-ductivo son los beneficios. Las teorías y criterios filosóficos y políticos burgueses defienden los intereses del capital.

Con el fin de perpetuar la ideología burguesa se propagan ampliamente obras de una serie de economistas, sociólogos y filósofos. En América Latina, entre otros autores: Leopoldo Zea, José Gaos, Samuel Ramos, Francisco Larroyo, Pablo Gonzáles Casanova (México), Augusto Salazar Bondy, Haya de la Torre (Perú), Alberto Zum Felde (Uruguay), Torcuato S. Di Telia (Argentina), Gilberto Freiré (Brasil) y otros muchos. Todos ellos defienden a los grandes capitalistas.

Comparemos la sociedad capitalista con la socialista. Bajo el socialismo se establece entre las gentes un tipo nuevo de relaciones de producción, asentadas sobre la propiedad social. ¿Cómo se ha reflejado esto en la vida espiritual y política, en las relaciones ideológicas, en la conciencia social? También han cambiado con arreglo a las nuevas relaciones de producción. En las relaciones entre las gentes se afirman los principios de la moral comunista. La ideología de la sociedad —el marxismo-leninismo— expresa los intereses del pueblo.

Es razonable que hagamos esta conclusión: el sistema de relaciones de producción, que forman tal o cual régimen económico, es la base de la vida espiritual de la sociedad. El régimen económico es una especie de base sobre la que se levanta la superestructura de distintas ideas y teorías sociales, relaciones ideológicas de lo más variado, instituciones y organizaciones políticas, jurídicas v culturales.

PAPEL DE LA SUPERESTRUCTURA IDEOLÓGICA

Desempeñan un gran papel en la historia las ideas, teorías y criterios sociales. Al reflejar el régimen económico, orientan las actividades humanas e inciden en el desarrollo de la sociedad y en la economía.

Claro que hay ideas e ideas. Si las ideas avanzadas aceleran el desarrollo social, las ideas reaccionarias lo frenan.

Rigiéndose por determinadas ideas, las gentes entran en relaciones ideológicas entre sí, crean toda índole de instituciones y organizaciones sociales. Las relaciones ideológicas y las instituciones también influyen en la economía. De este modo, la superestructura ideológica no solamente refleja, de manera pasiva, el régimen económico, sino que automáticamente registra los cambios que tienen lugar. Ejerce influencia contraria en la economía. Todo el que tratase de reducir los acontecimientos históricos exclusivamente a la economía, suplantaría la riqueza y el inmenso colorido de la vida social por un esquema amorfo, que minimizaría y vulgarizaría el marxismo.

¿Cómo explicar, por ejemplo, el gran florecimiento de la literatura revolucionaria y patriótica en Argentina, Uruguay, Paraguay y en otros países a principios del siglo XIX? Trate de explicarlo sólo por el régimen económico y se dará cuenta que es imposible, salvo si se desvirtúa la verdad. En aquel entonces, en América Latina imperaba un régimen feudal muy atrasado y en muchos sitios persistía la esclavitud. Resulta que la conciencia social de aquella época lo determinaba, en primer término, la acendrada lucha política contra el dominio colonial de las monarquías española y portuguesa, lucha que se desplegaba en todo el continente latinoamericano. La literatura reflejaba los ánimos revo-lucionarios y patrióticos de que eran presa las masas, la decisión de éstas de sacudirse el yugo extranjero, lograr la independencia y formar Estados soberanos. No cabe duda que en la conciencia social del siglo XIX también ejercían influencia el folklore, las corrientes ideológicas progresistas de América y otros muchos factores. ¿Y dónde está aquí el papel determinante de la economía?, preguntará el lector. No olvi-demos que la lucha política contra el yugo colonial en América Latina, el folklore y las corrientes progresistas del pensamiento social de otros países, dependían también de la estructura económica, salían de sus entrañas. Asi, pues, el régimen económico también desempeña aquí un papel determinante, pero sólo, en definitivas cuentas, incidiendo en la literatura a través de la política, la moral, la filosofía, etc.

La Gran Revolución Socialista de Octubre es un hito relevante en la historia de la humanidad. Pero, ¿acaso podemos decir que ocurrió únicamente como resultado del desarrollo de la economía y de las fuerzas productivas? ¿Hubiese triunfado sin que la clase obrera de Rusia no hubiera acumulado gran experiencia política, si no hubiera pasado la prueba del año 1905. —la primera revolución rusa—. y forjado una sólida alianza política con el campesinado? Por supuesto que no. Es imposible imaginarse la victoria de Octubre sin el partido bolchevique, que dirigió la lucha de la clase obrera y fue el Estado Mayor de la revolución. No cabe duda que, en esencia, la Revolución de Octubre reflejó una necesidad económica, la que también se manifestó en la lucha política de las distintas clases, en la actividad del partido bolchevique y en la lucha ideológica que sostuvo Lenin contra la ideología burguesa, contra el oportunismo de derecha y de «izquierda».
De este modo el desarrollo de la sociedad es la interacción entre la economía, la política, la ideología y las otras facetas de la vida social. Pero en dicha interacción hay que ver siempre la base económica, la cual permite comprender la lógica del desarrollo social.

¿Qué es una formación socio-económica? 

Tratemos de figurarnos la vida social como un todo. Ya no parecerá una caótica acumulación de hechos y sucesos, un entrelazamiento confuso de actos humanos. En el sistema de las relaciones de producción hemos encontrado algo así como el esqueleto de la sociedad, lo que le confiere unidad e integridad. Las relaciones ideológicas entre las gentes, las actividades culturales, los criterios, los intereses políticos, los ideales morales, etc., son como la carne y la sangre, de ese esqueleto, formando con él un organismo social vivo, en desarrollo. De este modo, en cada etapa histórica de desarrollo, la sociedad —tomadas sus facetas como un todo con el régimen económico y la superestructura ideológica y política inherentes— representa una formación socio-económica integral.
La historia de la sociedad es la historia del desarrollo y el cambio de formaciones socio-económicas. Este proceso transcurre con arreglo a leyes objetivas, es decir, que no dependen de la conciencia y de la voluntad de los hombres, sino que, al contrario, determinan la voluntad y la conciencia de éstos. Se conocen cinco formaciones, sociales: comunidad primitiva, esclavista, feudal, capitalista y socialista. El cambio del modo de producción significa el cambio de estructura económica en la sociedad. Seguidamente, con mayor o menor rapidez, se opera una trasformación de toda la superestructura ideológica, tiene lugar el paso de una formación socio-económica a otra. Y la formación subsiguiente representa una fase nueva en la historia de la humanidad.

La sociología burguesa baraja teorías cíclicas históricas, según las cuales la historia se va formando de ciclos consecutivos: cada uno de ellos repite el anterior y, en total, no hay avance alguno. Mas, esto no es así.

Compárese el nivel de las fuerzas productivas de distintas formaciones y se comprobará que crece continuamente al pasarse de una formación a otra. No cabe duda que el avance se observa también en el desarrollo de la cultura.
En ciertos períodos históricos hay estancamientos y hasta retrocesos culturales. Así, al pasarse de la sociedad esclavista a la feudal se operó, en un primer momento, en Europa, un notorio descenso del arte. Otro ejemplo: los conquistadores españoles y portugueses destruyeron por completo las culturas de las aztecas, incas y mayas. Esto explica una vez más que la conciencia social no está supeditada mecánicamente al régimen económico. Pero si, en lugar de tomar campos de la cultura por separado, tomamos la cultura en su conjunto, si comparamos no períodos de la historia, en particular, sino las formaciones socio-económicas en su conjunto, cada una de ellas es un paso adelante con respecto al precedente en lo que a cultura se refiere. En este aspecto los conquistadores llevaron a América Latina una organización social más elevada. Por ejemplo, la imprenta y la cátedra entraron en el continente.

El desarrollo social no es cíclico, sino progresivo, de lo inferior a lo superior. Tal es el camino del progreso social.