Textos de Formación Política No. 10. El Dinero

El dinero

En una sociedad en la que exista cambio de mercancías, es inevitable que haya dinero. El dinero es la mercancía que sirve de equivalente universal de todas las mercancías (o sea, es la mercancía que expresa el valor de todas las demás). Con el dinero aparece una nueva fuerza económica, cuya posesión da riqueza y poder. En la sociedad burguesa, con su producción mercantil muy desarrollada, el dinero domina sobre los hombres, los esclaviza.

El dinero sólo tiene sentido como expresión de relaciones sociales, de producción. Cuando el protagonista de la novela de Daniel Defoe «Robinsón Crusoe» cayó en la isla desierta, todas las cosas que salvó del naufragio le servían, menos el dinero. Robinsón no tenía con quién entrar en relaciones de cambio; el dinero, este valor tan importante en la sociedad burguesa, había perdido toda su fuerza, se había convertido en un objeto sin sentido e inútil. «Inútil chatarra —dice Robinsón Crusoe. ¿Para qué te quiero ahora? No mereces ni que me agache a levantarte del suelo».

El oro es una mercancía-dinero reconocida por todos. Por sus propiedades naturales, el oro es el medio más cómodo para desempeñar la función social de dinero. Se conserva bien, no se oxida, se distingue por su poco volumen y peso y considerable valor.

El dinero desempeña varias funciones. La primera, como medida de valor, o sea, mide el valor de las demás mercancías.

Cada mercancía se vende por una determinada cantidad de dinero que expresa el valor de la mercancía. El valor de la mercancía expresado en dinero se llama su precio.

En vista de que el valor de toda mercancía se expresa en determinada cantidad de oro, surge la necesidad de poseer una unidad de medida. Esta unidad de medida puede ser expresada sólo en peso de oro o patrón. El patrón de precios es la cantidad de metal expresada en peso, adoptada en un país dado como unidad monetaria y que sirve para medir los precios de todas las mercancías.

Los precios de las mercancías, al ser la expresión en dinero del valor, cuando hay equilibrio entre la demanda y la oferta dependen de dos magnitudes: del valor de las propias mercancías y del valor del oro. Cuanto menor sea el valor de la mercancía, tanto más bajo será el precio, y viceversa: cuanto mayor sea el valor, tanto más alto será el precio. Por el contrario, cuanto más bajo sea el valor del oro, tanto más altos serán los precios de las mercancías. Así, pues, los precios de las mercancías varían directamente proporcional al valor de las mercancías e inversamente proporcional al valor del oro.

Un gran papel en la historia de los precios lo desempeñan las muta-ciones del valor de los metales preciosos. Sobre todo fue significativa la revolución que se provocó en los precios a raíz del “descubrimiento” de América. De la magnitud que adquiere el valor de los metales nobles que se exportaban, habla el hecho siguiente: sólo en 1790 se sacaron de México a España 22 millones de pesos, de los que 14 millones correspondían a la plata. En algunas regiones, en particular en los im-perios de los incas y los aztecas, los conquistadores europeos hallaron gran cantidad de objetos hechos de metales preciosos, atesorados por los gobernantes indígenas. Además, fueron descubiertos ricos yaci-mientos de metales preciosos. Como resultado, el oro y la plata em-pezó a fluir a Europa Occidental, en primer lugar, a España y Portugal y después a otros países europeos. Esto provocó la llamada «revolución de precios» del siglo XVI. En otras palabras, el oro se abarató y los precios de las mercancías sufrieron un alza.

La función de medida del valor, la cumple el dinero de modo ideal, perfecto. Esto significa que para medir el valor de las mercancías no es necesario disponer de dinero contante y sonante. Como la compraventa, el cambio de mercancías por dinero, se repite infinidad de veces, tanto el vendedor como el comprador comparan imaginariamente la mercancía a una determinada cantidad de dinero (oro) equivalente al valor de la mercancía.

Los conceptos de «medida del valor» y «patrón de precios» no hay que confundirlos entre sí: entre ambos existen diferencias sustanciales. En primer lugar, el oro, como medida del valor, se refiere a las demás mercancías, expresando y midiendo el valor de éstas: en cambio, como patrón de precios el oro se refiere a sí mismo, es decir, se toma como unidad de una determinada cantidad de oro que expresa el precio de la mercancía. En segundo lugar, como medida del valor, el dinero funciona de manera espontánea mientras que el patrón de precios lo establece el Estado mediante una ley.

Cuando se cambian mercancías con ayuda de dinero, éste funciona como medio de circulación. Para que se cumpla esta función, tiene que existir dinero real. En el proceso de circulación, el dinero pasa de mano en mano: hoy lo recibe el vendedor al realizar su mercancía, mañana lo gasta al comprar otras mercancías. La función del dinero como medio de circulación, consiste en servir de simple intermediario en el cambio de mercancías. El dinero fue convertido en signo de valor: papel moneda. Lo que importa aquí es que el que tome dichos signos de valor sepa que los podrá cambiar por mercancías. El papel moneda circula en el territorio de un Estado dado.

La cantidad de dinero necesaria para la circulación, depende de la suma de los precios de las mercancías circulantes dividida por la cantidad de ciclos de la unidad monetaria. Por ejemplo, si en un país cualquiera la suma de los precios de todas las mercancías vendidas en un año es de 100 mil millones de unidades monetarias y cada unidad, por término medio, realiza al año cinco veces el ciclo de la circulación, serán necesarios 20 mil millones para asegurar ia circulación. Si cada unidad monetaria recorre diez veces el ciclo completo de la circulación, se necesitarán sólo 10 mil millones. De este modo, cuanto más rápidamente circule el dinero, tanto menor cantidad se necesitará para la circulación.

En la prensa se pueden leer términos especiales muy diversos relacionados con la alteración de la circulación monetaria en el mundo capitalista. No estaría de más que conociéramos siquiera a grandes rasgos los fenómenos más característicos en este campo.

Si el papel moneda se emite en consonancia con la cantidad de oro necesaria para la circulación, el poder adquisitivo del papel moneda coincidirá con el poder adquisitivo del dinero-oro. Pero con frecuencia, el Estado burgués, para cubrir sus gastos, en particular durante las guerras, emite gran cantidad de papel moneda, haciendo caso omiso de la circulación mercantil. La emisión excesiva de papel moneda provoca su depreciación o inflación. La inflación es un pesado fardo que cae sobre los hombros de las masas trabajadoras, ante todo sobre los obreros y empleados, ya que los salarios y los sueldos crecen más lento que los precios. Los golpes también caen sobre los pequeños productores: granjeros y campesinos. Casi no toca a la burguesía y redunda en beneficio de los grandes capitalistas.

Cuando la inflación empieza amenazar la economía capitalista, el Estado burgués toma medidas para fortalecer el sistema monetario. Con este fin se llevan a cabo las más diversas reformas monetarias, en primer término, la devaluación: se reduce la cantidad de oro contenida en la unidad monetaria. Veamos lo que sucede hoy en Uruguay: el gobierno, de común acuerdo con el imperialismo extranjero, trata de cargar la crisis sobre los hombros de los trabajadores. Con este fin han devaluado infinidad de veces la moneda nacional: el peso. Sólo entre 1972 y 1973 realizaron esta «operación» más de 20 veces. Aunque al gobierno popular de Chile le era difícil enderezar su economía, tres años mantuvo el escudo inalterable. ¿Qué pasa ahora? Sólo en los tres primeros meses después del golpe militar el escudo fue devaluado 5 veces.

El   dinero   actúa  como   medio   de  acumulación o de atesoramiento.  El dinero puede convertirse, cuando se quiera, en la mercancía apetecida. En él se materializa la riqueza social, siendo un medio de acumulación. Cuando se retira de la circulación, el dinero se atesora. Se puede atesorar sólo el dinero de plena cotización: monedas, objetos de oro, plata y piedras preciosas.

El dinero no siempre interviene como dinero contante y sonante. La compraventa a veces se efectúa a crédito. Ello se debe a que son distintos los períodos de producción de mercancías, al carácter temporero de la producción y venta de determinadas mercancías. Por ejemplo, el capitalista industrial construyó en primavera un tractor y lo llevó al mercado. El granjero necesita el tractor, pero en este momento no dispone de dinero para adquirirlo; lo compra a crédito; después de que recoja la cosecha, en otoño, lo pagará. El dinero en este caso sirve de medio de pago. El dinero actúa también como medio de pago en casos que no tienen nada que ver con la circulación de mercancías, como, por ejemplo, al hacerse efectivos los impuestos.

En las relaciones económicas entre los países el dinero actúa como medio universal de cambio. Para ejercer esta función, el dinero pierde su carácter nacional y actúa bajo su aspecto originario, representando lingotes de oro. Los Estados regulan con el oro sus transacciones internacionales.

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