Biografía de Carlos Marx. Cap. No. 3 Estudiante en Bonn

ESTUDIANTE EN BONN

Carlos Marx salió de Tréveris a mediados de octubre de 1835 y viajó por barco Mosela abajo, y por el Rin hasta Bonn. Allí, de acuerdo con los deseos de su padre, La vida en Bonn —la ciudad era apenas un poco mayor que Tréveris— estaba dominada por completo por la universidad y sus 700 estudiantes, más o menos. La universidad convertía a Bonn en el centro intelectual de la provincia del Rin prusiano, pero sobre la vida intelectual de Bonn se cernían las mismas sombras oscuras que A comienzos de la década de 1830-1840, la revolución parisiense de Julio permitió que el pueblo alemán respirase con libertad, y le hizo abrigar esperanzas acerca del final de la dominación feudal. Pero muy pronto hubo que enterrar esos sueños. Por cierto que en el reino de Sajonia, en el Gran Ducado de Hesse, en el Ducado de Brunswyck y en otros lugares se produjeron levantamientos armados, con participación de los aprendices de artesanos y de elementos pequeñoburgueses, así como de campesinos y estudiantes. En muchos mítines de masas, y en especial en el del 27 de mayo en Schloss Hambach, en el Palatinado, la ciudadanía progresista también exigió «una patria alemana libre». Pero el movimiento se encontraba fragmentado y carecía de una vigorosa dirección central. La respuesta de los príncipes feudales y el gobierno de Alemania, en cambio, fue unida y enérgica. La reacción volvió a perseguir a todos los que aspiraban al progreso y la libertad. Millares de probos ciudadanos fueron encarcelados o expulsados de la provincia. La censura se acentuó en forma drástica, se prohibieron todas las asambleas populares, y el uso de la insignia negra, roja y dorada se convirtió en un delito punible. Se hizo responsables a los Estados alemanes por la entrega de todos los refugiados políticos. Se redujo la cantidad de periódicos, y se prohibieron todas las asociaciones políticas. Los estudiantes progresistas —los Burschenschafter—* que se lanzaban a la refriega en favor de la reforma y la unidad nacionales de Alemania, fueron perseguidos, Cuando Marx llegó a Bonn, las persecuciones y el espionaje policiales continuaban sin tregua. Las Burschenschaften estudiantiles fueron remplazadas por asociaciones políticamente inofensivas, las denominadas Landsmannschaften organizadas según el lugar de origen de los estudiantes. Marx se incorporó a su Landsleute. En el semestre siguiente lo eligieron para integrar el ejecutivo del Landsmannschaft de Tréveris, el Se dedicó a sus estudios con energía. Quería seguir nueve cursos, casi todos vinculados con problemas legales, pero también con la historia de la literatura, el arte y la cultura. Ello hizo que su padre le escribiese: “Nueve cursos catedráticos me parecen demasiados, y no me gustaría que emprendieses más de lo que el espíritu y la carne pueden soportar. Pero si no encuentras dificultades, tanto mejor. El campo del conocimiento es infinito, y el tiempo es breve”.

Marx no tropezó con dificultades. Pero pronto advirtió que la mayor parte de las cátedras no lo satisfacían. Redujo el número de aquellas a las cuales concurría, y comenzó a estudiar por su cuenta, en consonancia con un plan personal que más tarde, en Berlín, se convirtió en su método básico de estudio.

Por las cartas de su padre resulta claro que el joven estudiante no era un simple 
hombre de carrera. La vida en Bonn resultaba lo bastante colorida y romántica para atraerlo. En ocasiones las actividades de los estudiantes eran ‘líquidas”, y siempre alegres. Los hijos del Mosela no eran abstemios, y entre ellos se contaba Marx. Así, en junio de 1836 las autoridades universitarias lo castigaron con un día de detención por perturbación nocturna de la tranquilidad, y por embriaguez. Pero el castigo no fue severo, ya que se le permitió recibir visitas de sus condiscípulos. A su vez, eso creó motivos para una detención posterior.

Pero la vida de los estudiantes no se limitaba sólo a la bebida y a la pasión por el 
canto. Y no todos los estudiantes burgueses retrocedían ante las tramoyas de la policía y la arrogancia de sus compañeros aristocráticos. En ocasiones estallaba su orgullo cívico, y respondían con los puños, o con espadas, a las vulgaridades y burlas de los El joven Marx se contaba entre quienes reaccionaban de esa manera. No sólo se unió a una asociación de jóvenes poetas, detrás de cuyos intereses literarios, no cabe duda, también se ocultaban objetivos políticos; además, en agosto de 1836 libró un duelo, en apariencia con un vástago de la casta nobiliaria.

El padre recibió esta noticia con gran preocupación, y antes del final del primer año informó a la Universidad de Bonn que Carlos continuaría sus estudios en Berlín.

LA CONQUISTA DE UNA JOVEN POCO COMÚN

Aunque en 1835 el estudiante en cierne esperaba con ávida curiosidad la vida nueva e independiente en Bonn, no lejos de su ciudad natal, el período anterior a su partida a Berlín fue distinto. En esa ocasión le resultó difícil despedirse de Tréveris, pues ahora debía dejar atrás, durante un lapso más prolongado, a algunos cuyo cariño total había De la amistad y comprensión entre Carlos Marx y Jenny von Westphalen había nacido un profundo amor recíproco. Jenny no sólo poseía una extraordinaria belleza, sino también un espíritu y carácter poco comunes. En las últimas semanas del verano de 1836, que el joven Carlos, de 18 años, pasó en casa de sus padres, la cortejó y ella se convirtió en su novia, en secreto.

Eso carecía de precedentes en las convenciones entonces dominantes. La joven 
y aristocrática Jenny, la “reina de los bailes”, reconocida como la muchacha más 
hermosa de Tréveris, celebrada y muy requerida, segura de un brillante matrimonio, entregaba su mano al hijo de un abogado, en desafío de todas las costumbres de la sociedad feudal y burguesa, sin el conocimiento de sus padres y sin la menor noción de lo que traería el futuro al lado de él. A pesar de su dicha, Carlos y Jenny tenían conciencia de la naturaleza insólita de su compromiso. Pero por el momento Carlos no podía pensar siquiera en pedir al consejero del gobierno la mano de Jenny von Westphalen. Sólo el padre de Carlos conocía el secreto. Confiaron en él para que preparase el terreno, ante los padres de Jenny, para una exitosa solución posterior del Heinrich Marx se dedicó a la tarea cuando quedó convencido de la profundidad y sinceridad del amor de los jóvenes, y de la fuerza de carácter de Jenny. Pero cuando la aceptación de los padres de ésta eliminó los últimos temores de ambos, los amantes tuvieron que soportar todavía siete largos años de separación, de fiel espera. Ello resultaba bastante difícil; pero además, el hermanastro de Jenny, Ferdinand von Westphalen, un engreído individuo de carrera quien a larga logró trepar hasta el ministerio del Interior de Prusia, a menudo convertía en un infierno la vida de la joven.

*Burchenschaft: Hermandad juvenil

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